En un nivel intermedio de toda organización recaen los mayores tipos de presión que se generan durante la ejecución de todo Plan Estratégico. Es aquí donde la Estrategia se materializa en los Planes Tácticos correspondientes (que en cierta medida entraña cada uno su propia estrategia), con áreas más específicas de cobertura y con períodos de tiempo debidamente determinados; desde este nivel se orientan los resultados concretos esperados de cada dependencia, área o departamento.
En el caso del Partido MRS, tenemos que el nivel intermedio (por lo menos en el caso de Managua) actualmente lo constituye la Comisión Ejecutiva de carácter nacional (cuyo Presidente es Enrique Sáenz) y cuenta con dos dependencias de apoyo, que hemos visto en funcionamiento a la fecha y son el área de comunicaciones (donde destaca Héctor Mairena) y el de organización (en la persona de Alejandro del Palacio).
Aunque generalmente los planes tácticos fluyen naturalmente desde los objetivos, principios y estrategia que refleja el Plan Estratégico; es conveniente que sean determinados subobjetivos y subestrategias más detallados, debido, principalmente, a la acotación temporal y específica por secciones o áreas funcionales, como pueden ser obviamente las áreas de organización, comunicación, finanzas, etc., o los territorios. Así, en realidad, los planes tácticos abordan los procesos mediante los cuales los planes detallados (subestratégicos) son llevados a efecto, teniendo en consideración los recursos de que se dispone en cada caso.
Este nivel, en el caso de nuestra organización, es el que presenta el mayor grado de debilidad, que se ve reflejado en la falta de crecimiento estructural, motivacional y, por ende, de presencia partidaria activa en los distintos fenómenos y eventos de la vida social nicaragüense. Decimos esto porque hemos partido del supuesto de que con los Estatutos, Programas y Principios (con la salvedad de las observaciones ya realizadas en el nivel pertinente) tenemos resuelto lo referente al Plan Estratégico Global. Y el problema, aparentemente, consiste en la confusión de ese referente más general con la Planificación en Detalle cuya inexistencia es ostensible, toda vez que los miembros la desconocemos. Aunque abordaremos esto en el punto relativo a la comunicación debo recalcar que para todos los efectos jurídicos y de acción política, si no se me ha notificado “x” decisión, la misma “para mí” no existe y no puede, por tanto, surtir ningún efecto legal o legítimo.
En actividades y organizaciones sociales complejas, no es difícil confundir la Estrategia con la Táctica, porque en cada nivel (e incluso según la percepción individual de cada miembro) ambas se relativizan; para resolver esta ambigüedad podemos acudir a la diferenciación espacio-temporal, mientras más de largo plazo y mayor cobertura territorial sea el Plan, lo consideraremos estratégico. Entonces, la Comisión Ejecutiva con cobertura nacional, regida por los Estatutos, Principios y Programa del MRS es una unidad de planificación estratégica del mismo nivel de la Convención Nacional, el Consejo Nacional y la Directiva Nacional y esa contradicción deontológica le impide visualizar y ejecutar las funciones que de ella se requieren para desarrollar Managua.
El nivel intermedio, en realidad, deberían de ocuparlo las directivas departamentales, quienes serían las encargadas de la planificación táctica en sus territorios.
Así planteado, como en la práctica aparentemente ocurre, es evidente que donde las Directivas Departamentales actúan con cierta independencia y realmente cumplen sus funciones organizativas se puede apreciar un nivel de cohesión y crecimiento, mientras en Managua no existe una Junta Directiva Departamental activa, por tanto, no hay planes tácticos de desarrollo político y estructural, con el resultado manifiesto de que el crecimiento es negativo (decrecemos), cualitativa y cuantitativamente; lo que es paradójico por los altos niveles de simpatía de que supuestamente gozamos.
Volviendo al tema de la relatividad de conceptos, lo que es un Plan Táctico con relación al nivel nacional, se convierte en un verdadero Plan Estratégico independiente para cada Departamento y los Planes Tácticos del Plan Departamental, pasan a ser Planes Estratégicos en cada Municipio y así sucesivamente hasta llegar al nivel mínimo de la base o Comité. Hay, existe, una cadena o secuencia lógica en esta forma de ver el asunto y su comprensión correcta es la que va a permitir que nuestra organización alcance los niveles de crecimiento a que válidamente puede aspirar en la coyuntura política actual.
Otros conceptos relativos de los que debemos tener claridad en cada momento son los de medios y fines, por cuanto la planificación en general trata de la selección de los medios a que se acudirá para alcanzar objetivos (fines) específicos; esto para evitar caer en confusiones lamentables como la de uno que me dijo que el fin último del MRS, como el de todo Partido Político, era alcanzar el Poder; cuando en realidad el Gobierno de la nación es apenas uno de los medios más oportunos para llevar a cumplimiento nuestro programa, cuya finalidad última suponemos que, conforme nuestros principios, es llevar el progreso y desarrollo económico al pueblo de Nicaragua garantizando que habrá equidad y justicia en la distribución de las riquezas. Esta manera errada de ver las cosas ha puesto al partido en la situación de que mientras no llegue al poder no pueda hacer nada por la gente, ni siquiera desde los espacios que ya se ha granjeado como las diputaciones en la Asamblea (pero eso es materia de otra conversación).
Y, nuevamente, es imposible “ir de lo simple a lo complejo” en materia de desarrollo organizacional de una entidad que ya existe y está en pleno funcionamiento; porque su misma existencia determina la preexistencia de objetivos y planes a los que nos acogemos o no los posibles participantes, porque los planes son, en definitiva, los que nos indican el “para qué” y el “cómo” nos organizamos. Es más, depende de los planes, en determinado momento, caracterizar de previo el tipo de personas que necesitamos reclutar con mayor o menor énfasis durante el proceso de crecimiento; porque estando copados de generales, probablemente necesitemos soldados, o viceversa.
A mi juicio en este momento necesitamos reclutar y formar liderazgos territoriales (también obviamente convertirnos en ellos, los que tengamos las condiciones y facultades que exige tal denominación); naturalmente este tipo de personas son acuciosas, perspicaces e intelectualmente bien dotadas; del tipo al que “no le das atol con el dedo” y por eso debemos de fortalecer muchas áreas que son muy débiles en el nivel intermedio, como son las de política, comunicación, organización y planificación. Debemos de crear la estructura departamental correspondiente, antes de traer gente nueva.













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