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Reflexiones necesarias acerca de la división de la Bancada

En un sentido dialéctico, las contradicciones internas y externas son inherentes a cada individuo o colectivo. El secreto del éxito, individual o colectivo, está en lograr que esas contradicciones no lleguen al extremo de convertirse en antagónicas, es decir que produzcan una ruptura y contraposición que los puedan llevar a la autoeliminación.

Deberíamos de comprender que un grupo social es más que la suma simple de sus componentes individuales. La persona colectiva no consiste en la mera reunión de sus miembros y llega a ocurrir que los intereses de la misma persona colectiva van más allá aún de los intereses comunes que puedan tener sus integrantes. Acerca de esto se puede aprender un poco más estudiando el fenómeno de las sociedades mercantiles y las muchas disposiciones legales que tratan de normar su existencia jurídica.

De repente sucede que el interés de la mayoría de los miembros puede ir en contra de la esencia de la persona colectiva y esta debería de crear (o tener creados) los mecanismos que permitan rectificar los yerros. ¿Cuál es el interés común? ¿Será posible que en aras del interés superior de la colectividad se pueda ceder ante la presión coherente y fundada de una minoría?

Ya en innumerables ocasiones nos hemos venido pronunciando alrededor de este hecho irregular que consiste en que una sola persona o un pequeño grupo se atribuye (por el simple hecho de tener un Poder de Administración) el Derecho de ejercer una representación omnímoda y omnisciente de todo un amplio colectivo. Realizando acciones concretas y emitiendo opiniones inconsultas, que comprometen al grupo, por considerar que sus cargos les confieren tales atribuciones; asumiendo, de manera por demás errada, que han recibido un cheque en blanco y pueden dilapidar los recursos que se les han dado en administración sin mayores consecuencias y sin ninguna obligación de rendir las cuentas correspondientes. Este asunto se puede abordar desde la perspectiva de los conceptos de legalidad y legitimidad.

Y no vale la pena argumentar, ante cualquier abuso autoritario, que las intenciones han sido sanas o que en el fondo lo que se actúa u opina está basado en la interpretación auténtica de un acuerdo verbal o documento constitutivo aceptado y suscrito, o ratificado, por la membresía; porque la realidad es cambiante y los humanos tenemos la astucia suficiente para modificar nuestras actitudes cuando nos ha sido imposible modificar el entorno, pero básicamente es esto último lo primero que intentamos.

Por otro lado, el ejercicio democrático tradicionalmente se entiende como el ejercicio del mandato de las mayorías dentro de una colectividad; de donde se hace evidente que deben existir los mecanismos para dar a conocer, debatir y resolver las diferentes posiciones que necesariamente existen dentro de un grupo de seres pensantes. Este es el mecanismo idóneo para evitar que se creen las contradicciones antagónicas arriba relacionadas que eventualmente conllevan a la desmembración o desarticulación del grupo. En el ámbito del debate de las ideas, en el proceso de elaboración colectiva, no podemos hablar de mayorías preconstituidas; porque, como dije antes, los humanos tenemos derecho de cambiar de opinión, de rectificar, de aclararnos, de comprendernos e incluso de ceder ante la duda o actuar irreflexivamente (digamos que por puro capricho).

Ahora mismo asistimos a un nuevo momento difícil en el cual la Alianza MRS que compitió en el 2006 sufre una tercera escisión en el breve lapso de poco más de tres años, inicialmente por el retiro de dos de los cinco Diputados obtenidos en las elecciones y ahora por el retiro de la Bancada de la Diputada Mónica Baltodano. En realidad esta ruptura es meramente formal, dado el hecho de que nunca ha existido la verdadera unidad como concierto de voluntades alrededor de un objetivo común cohesionador y colectivizante. Los miembros del Rescate y los del MRS no pasaron nunca de ser fraternos colaboradores unos con otros, guardando sus distancias, manteniendo sus posiciones políticas y aspiraciones bien diferenciadas para cada grupo.

Siendo que nuestra membresía no conoce los motivos de fondo, las discusiones dentro de la Bancada, ni los acuerdos sobre los que descansa la Alianza, con lo que tampoco podemos saber si estamos de acuerdo o en desacuerdo con la decisión tomada por la Cra. Baltodano; toda la responsabilidad recae en la persona de nuestros dirigentes, una vez más.

Ahora bien, en el sitio del Partido nuevamente encontramos una explicación del Sr. Edmundo Jarquín que nos lleva a pensar que es la posición oficial del Partido la que se expone, y el Partido, nuevamente, somos todos… ¿O me estoy equivocando? Comienza la tal explicación diciendo que no compartimos, pero lamentamos y respetamos la decisión de la Cra. Mónica, yo por lo menos sí comparto la decisión y no me parece nada lamentable, y lo que sí no comprendo es cómo hemos podido llegar hasta este turbio extremo que nos expone de cara a la población (según la última encuesta apenas el 0.5% de los nicas nos ve como Partido capaz de encabezar la oposición) cada vez más raquíticos y endebles. Dice el mismo documento que democracia es “tolerancia y respeto frente a opiniones diferentes a las nuestras”, pero no es verdad, porque si con ese cuentecito de que “te tolero y te respeto” voy a imponer siempre mi criterio por encima del tuyo, porque simplemente “no lo comparto”, no estoy siendo democrático; sobre todas las cosas porque no es entre Edmundo y Mónica el asunto y los afectados no son solamente ellos, sino todos nosotros. ¿O es que solamente la opinión de ambos importa?

Y continúa diciendo Jarquín que no va a profundizar el pleito para que Daniel no se acomode en su palco real para vernos destazarnos, lo cual me parece bien, pero aquí entre nos la visita a El Salvador se dio y sí le hicieron preguntas concretas relacionadas con el proceso electoral en curso por aquel hermano país, aquí aparece una publicación que ellos dicen es parcial: http://www.centroamerica21.com/edicion97/pages.php?Id=753 de donde transcribo:

“-Usted menciona tres hostilidades: al mercado, al mundo desarrollado y a la democracia liberal representativa. ¿Esas hostilidades están presentes en todos los grupos de izquierda radical, ese mismo primitivismo ideológico? Se lo pregunto por la evidente cercanía del FMLN con el FSLN de Ortega.

-Yo no quisiera pronunciarme sobre la situación en El Salvador, sólo quiero decir que Ortega está haciendo todo lo contrario de lo que prometió hacer durante la campaña electoral. Apenas triunfó, sacó del viejo baúl de los años 70 y 80 toda esta artillería política e ideológica que nos llevó a donde estamos, en un franco deterioro de la democracia, de nuestras relaciones internacionales, a mayores niveles de conflictividad social y política y al riesgo de una catástrofe económica.”

No podemos saber más allá de eso, la verdad es que no lo he investigado porque no le veo el beneficio, pero sería demeritar a Edmundo Jarquín, considerar siquiera que su respuesta no entraña, al menos en este caso, un mensaje subliminal dada la formulación de la pregunta y la no disociación de las similitudes entre FMLN y FSLN dentro de la respuesta; que habría bastado con agregar al final, por ejemplo: “Lo cual no necesariamente quiere decir que el FMLN o sus dirigentes vayan a actuar como lo hizo el FSLN en Nicaragua…” y medio zanjada la cuestión sin daños a terceros, porque si lo vemos sin apasionamiento alguno quien habla de mentir dentro de la Campaña Electoral es Jarquín y no el entrevistador, que básicamente atacaba las posibles relaciones internacionales del FMLN sin tocar la campaña en sí. Todo lo cual no tendría la menor trascendencia si no fuera porque Don Edmundo Jarquín es el vocero oficial del MRS (así lo propagan los medios y nadie lo ha contradicho).

En lo que sí estoy totalmente de acuerdo con Edmundo Jarquín es en el hecho de que a nosotros nos debe de preocupar fundamentalmente Nicaragua, en primerísimo lugar, el beneficio para la colectividad, en segundo lugar, nuestro Partido, en tercer lugar y por último la satisfacción de nuestros intereses particulares. Doblamos la página, un poco de leche más que se derrama y parte sin novedad… aquí no ha pasado nada y vamos todos contra Ortega. ¿Es eso? ¿Vamos a seguir “funcionando” así o vamos a comenzar a tomar en cuenta las ideas ajenas para tratar de compartirlas y no para desecharlas, "democráticamente", lamentándonos después?

Les invito a que continuemos reflexionando y aportando ideas al respecto. El ejercicio de la crítica y la autocrítica es también parte fundamental de nuestro desarrollo individual y colectivo para impedir el surgimiento de contradicciones antagónicas que nos terminen de pulverizar.


Siempre fraterno,


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Carlos A. Perez Z.
"Hasta la victoria siempre"

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